El principio de un Organismo Trangénico es insertar un gen de un ser vivo que nos interese por sus propiedades (ya sea planta, animal o bacteria) en otro ser vivo, para conferírselas a este último. Los transgénicos se encuentran dentro de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), pero no todos los OGM son trangénicos. Esta práctica antinatural no está exenta de controversia, y vamos a desgranarlo con un ejemplo:

El maíz «mon 810» es una variedad que en la actualidad se cultiva en España, modificada para que sea resistente a su plaga principal (barrenador del maíz). El gen insertado se ha extraído de la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt), que produce una toxina capaz de matar las larvas de ciertos insectos (lepidópteros en concreto) cuando éstos la ingieren. Esta bacteria es tan inocua para el ser humano que su uso está autorizado en agricultura ecológica. El gen bacteriano consiguió aislarse e insertarse en el mapa genético del maíz, para así conferirle esta propiedad y no tener que aplicar plaguicidas contra esta oruga. A priori es una buena idea, ¿pero no os parece raro intercambiar genes entre seres de diferentes reinos? A mí me parece espeluznante.

La forma de introducir el gen en el maíz no es sencilla, y durante el proceso este gen puede ser alterado (perdiendo sus propiedades) y pueden alterarse otros genes, por lo que ya no tenemos ni una cosa ni la otra, y lo que nos querían vender como la panacea se ha convertido en una planta mutante que no sabemos exactamente cómo funciona ni qué perjuicios puede tener su uso. En teoría, el laboratorio que crea estas semillas debe de demostrar que éstas son inocuas para la salud humana y el medio ambiente, pero evidentemente una empresa que ha pasado años investigando sobre esto y que ha gastado millones de dólares, nunca presentará informes que dejen atisbo de duda sobre su seguridad.

El caso del maíz es un ejemplo, pero se han modificado muchas otras especies como el algodón, la soja, el tomate, la remolacha, la caña de azúcar… Todo ello con la intención de que resistan plagas y la aplicación de herbicida.

Los problemas que presenta el uso de transgénicos son los siguientes:

1. Falta de adaptación.

Cuando una nueva especie se introduce en un hábitat desconocido, su adaptación es lenta y muchas veces, fracasa. Para que el cultivo de trangénicos sea posible, debe de abonarse, regarse y protegerse contra plagas mucho más que las especies autóctonas.

2. Pérdida de biodiversidad, cultura y economía local.

Las especies locales están adaptadas a su entorno y tienen una gran capacidad de resiliencia frente a los cambios. El pensar que UNA sola variedad creada en un laboratorio puede adaptarse a todas las condiciones es inviable.

La historia de nuestra tierra está en la diversidad de especies que podemos encontrar, y el conjunto que forman es lo que hace que el ecosistema perdure.

3. Contaminación genética.

Los restos de cultivo así como el polen de los trangénicos contaminan otras especies, convirtiéndolas de alguna manera también en trangénicos, ya que el ADN modificado se introduce en nuestras especies autóctonas y modifica sus características de manera impredecible e incontrolable.

4. Contaminación química y medioambiental.

Como algunos transgénicos son resistentes a herbicidas (los modificados para ese fin), las plantaciones se fumigan enteras por medio de avionetas u otros sistemas que aseguren un buen mojado (y no como el resto de cultivos que solo mojan las malas hierbas). El herbicida es un tóxico que permanece sobre el cultivo y que ingerimos al comer el alimento. Además, la forma de aplicarlo hace que se contaminen zonas no cultivadas, y destruya la vegetación, los ríos, etc.

5. Empobrecimiento de los agricultores.

Los trangénicos crean una dependencia económica de los agricultores hacia el laboratorio que los crea, ya que firman un contrato donde cada año deben de comprar las semillas (antes las guardaban de un año para otro, ahora pagan un alto precio), el herbicida y los abonos necesarios para que los transgénicos se desarrollen. Además, con el paso del tiempo se está comprobando que ciertas plagas se hacen resistentes a la toxina del transgénicos, por lo que también hay que aplicar plaguicidas.

6. Pérdida de soberanía alimentaria.

Las grandes empresas quieren convertir el mundo en un granero: Brasil y Argentina son los graneros de soja, EEUU de trigo, soja y maíz, México de maíz, India de algodón… Los partidistas de los transgénicos aseguran que gracias a ellos paliarán el hambre en el mundo. ¿Pero qué se esconde tras esta gran mentira? La intención de crear una dependencia económica de los países y conseguir que no sean soberanos. Si un país es capaz de producir la mayoría de los alimentos que necesita su población, además de mantener la población rural y la diversidad de sus especies, dependerá muy poco del exterior y podrá auto-abastecerse; en época de crisis podrá cerrar su frontera alimentaria y su población sobrevivirá sin problemas. Si un país sólo produce un alimento, tiene que comprar el resto de alimentos fuera y con ello, entra en la rueda del mercado internacional donde pasa a depender de los precios que le quieran imponer. Esto le lleva a endeudarse y a entrar en una espiral sin salida. Normalmente las empresas del primer mundo producen en países de “segunda categoría” y los utilizan como simple sustrato para su cultivo, arrasando para ello miles de hectáreas de bosque o cultivadas por los nativos. Las cosechas obtenidas son exportadas al mercado internacional para abastecer a ganado, y los beneficios económicos quedan en manos de unos pocos, y raramente en la de los agricultores locales.

7. Desinformación.

En Europa, es obligatorio etiquetar los alimentos que llevan ingredientes transgénicos para que el consumidor lo sepa (aunque desconocemos hasta qué punto se cumple). En EEUU está PROHIBIDO etiquetar los transgénicos, porque no quieren “alertar” a la población. Es una clara estrategia de defensa de los intereses económicos de los laboratorios frente a nuestra salud, puesto que para ellos el dinero es lo primero, nosotros sólo somos conejillos de indias.

Visto lo visto, cada vez estamos más indefensos ante la mano que maneja el mundo, por lo que mi recomendación es simple: LUCHEMOS, y mientras tanto… consume ecológico, consume local, consume variado y consume de temporada. Apliquemos el principio de prevención con los transgénicos!

Ana Lara
Ana Lara Martí – Josan Natur

Ingeniero agrónomo, máster en Agricultura Ecológica.

En Josan Natur cultivamos tu salud! Producimos plantas aromáticas, asesoramos en temas agronómicos, y sobretodo, luchamos por un medio ambiente más sostenible para todos.

Puedes contactarnos en josannatur@gmail.com o visitarnos enfacebook.com/josannatur