Cuando se acerca el verano todos queremos estar a punto para ponernos el bikini. Es entonces cuando nos damos cuenta de esos michelines que hemos estado alimentando durante todo el año. Nos ponemos a buscar soluciones desesperadamente, y lo primero en lo que pensamos es en solucionarlo con una “dieta” estricta basada en no comer grasas. Dos semanas y volveremos a estar “a punto” para lucir en la playa gracias al sabio consejo de “San Google”, que todo lo sabe. Pero ¿realmente existen opciones saludables y que consigan resultados tan rápidos?

Cuando tecleamos “dieta” en el buscador de Google lo primero que nos aparece es la famosa “Dieta Dukan”. Si pinchamos en el sitio web seremos inmediatamente absorbidos por las supuestas maravillas de este método. Y no es la única. Otros ejemplos de “dietas milagro” son aquellas que prometen bajar nuestro peso gracias la ingesta exclusiva de algún grupo de alimentos (o la exclusión de otro). ¿Cómo podemos diferenciar en la marabunta de dietas que aparecen en Internet aquellas que son saludables y efectivas?

En un principio hay que tener claro que una dieta sana y adecuada para perder peso debe mantenerse de por vida. Es decir, no vale pasarse el año cometiendo excesos para cambiar los hábitos el último mes antes del verano. Que nadie se deje engañar: NO EXISTEN MILAGROS PARA PERDER DE PESO. Todo tiene un proceso.

Por otro lado, debemos de saber que la prohibición de alimentos específicos no es una buena opción (salvo casos de enfermedades concretas), puesto que la variedad es uno de los requisitos principales de una dieta sana. Cada alimento posee unos beneficios específicos que dependen de los nutrientes que contiene, y todos estos son necesarios para nuestro organismo (¡incluso las grasas, fuente de vitaminas antioxidantes!).

Una dieta debe ser: equilibrada (con todos los nutrientes necesarios), variada (con muchos alimentos diferentes), suficiente (con las calorías necesarias para afrontar nuestro día a día), y coherente (utilizar recetas de toda la vida ya que estas son muy saludables y tienen todos los requisitos anteriormente nombrados).

Teniendo estas pautas un poco claras, queda claro que Internet no es una buena opción para buscar dietas. Estas deben de ser personalizadas, ya que cada persona tiene unos gustos distintos y un estilo de vida diferente. Este es un punto clave para la búsqueda de la dieta que necesitamos, puesto que las que aparecen por Internet están estandarizadas y no contemplan los gustos y necesidades individuales.

Una opción más válida para realizar una dieta equilibrada es, una vez conociendo lo que necesitamos, buscar recetas de platos y acoplarlos a nuestro día a día. Para ello se requiere el consejo de un nutricionista y el aprendizaje propio para poder ser capaces de realizar nuestro propio menú y seguir nuestra “operación bikini” durante toda la vida.

La clave es NO HACER DIETA, SINO CAMBIAR NUESTRO ESTILO DE VIDA.

MARI PELLICER
Mari Pellicer

Diplomada en Nutrición Humana y dietética, Técnico superior en dietética y capacitada para la docencia con el Curso de Aptitud Pedagógica. Experiencia en realización de dietas personalizadas desde hace 9 años. Uno de mis objetivos es difundir y enseñar a comer bien y desmentir falsos mitos sobre la idea de «hacer dieta» cambiando este término por «aprender a comer de todo».

 

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