Sonrisa:

En primer lugar, un poco de actitud positiva. Al mismo precio, ¿no es mejor vivir con ganas e intentando ser quienes queremos ser? Nos caracterizamos por tener fuerza de voluntad, y no creemos en palabrotas como «crisis», «desempleo», «falta de objetivos», «titulitis», «acomodarse», etc. Somos fieles a nuestras habilidades, a lo que sabemos hacer, y si un día no nos salen bien las cosas, tenemos con quién apoyarnos e incluso tomarnos una cerveza. Mañana será otro día. A por él con la sonrisa puesta.

Liderazgo:

O mejor aún, desvergüenza (en el buen sentido). Eso es lo que muchas veces hace únicas a las personas. Ya no hay miedo de meter la pata, no hay miedo por el «qué pensarán». Nos sentimos seguros y libres, nos encontramos a nosotros mismos. ¡Anda, si detrás de todo esto había una Míriam! Si nos equivocamos, somos los primeros en reírnos de nuestro error. La risa relaja y si uno esta relajado las cosas salen mejor. Hay que ser un poco ilógico y ponerle una pequeña dosis de locura a la vida. Ve a por ello y lidera tu vida.

Movilidad:

Somos rurales, pero móviles. Nos gusta el campo, lo apacible, el olor de un tomate fresco (y no envasado) o de las flores de jazmín. Al mismo tiempo somos conscientes y nos gusta tener presencia en el mundo online con nuestros móviles, estar actualizados en cada uno de nuestros sectores, posicionarnos y trabajar juntos en Coworkings. La tecnología es parte de nuestro desarrollo, pero no dejamos de lado la pasión por lo que hacemos. En las ciudades se pierde calidad de vida e incluso comunicación entre las personas. Somos de vida tranquila, pero de mente inquieta.

Networking:

Sabemos que solos es muy difícil (imposible) llevar ideas a cabo. Por eso nos gusta compartir nuestras ideas y crear una red de negocios, pero sobre todo, de personas. Networking del de verdad. Es parte de la magia el que pueda surgir en cualquier sitio y por eso nos gusta escuchar a todo el mundo, ya sea a nuestro panadero o a un mentor reconocido; y en cualquier lugar: en el bar del pueblo o en unas jornadas educativas. Es la grandeza de saber que en cualquier momento puedes encontrar un grupo de trabajo que te complemente. No se trata solo de aprovechar todos los eventos y saber jugar en nuestro favor, sino simplemente de saber escuchar a nuestro prójimo y ser agradecido.

No complicarse:

Porque ya nos complicamos sin querer poniendo todo nuestro esfuerzo. Aunque no vemos nada imposible y vamos haciendo poco a poco, disfrutamos también de una marcha sosegada. Un domingo en el campo, buena comida y mejor compañía son cosas que no queremos olvidar. Jugar con ese binomio de vida (casi) tranquila y al mismo tiempo de inquietud, de crear proyectos y de movilizar al personal, hace que nuestras propias vidas tengan ese no sé qué, que nos pone «los pelillos de punta».

Abertura al cambio:

Como hemos dicho, somos rurales, pero no nos da miedo el cambio. Estamos al día y nos movemos. Si no hacemos cosas nos convertimos en cosas, en zombis. Por eso tomamos la iniciativa y lo pasamos bien (como niños) desarrollando ideas que se nos pasan por la cabeza y que, quizás, nos harán la vida más fácil. ¿Por qué? Porque no olvidamos nuestros valores y tampoco hacemos trampas. Es el mismo afán de mejorar el mundo lo que nos hace estar ahí: proporcionar un mejor descanso, proporcionar una aplicación móvil con toda la información de una comarca, hábitos de vida saludables, moda ética, etc.

Gracias a AER. Un equipo con lo que venía siendo mi filosofía de vida.

«>miriam revert

«Estudiante de ADE y Negocios Internacionales. Después de escribir la tesis sobre consumismo y condiciones de trabajo en Bangladesh en el sector textil, he creado un blog sobre moda ética en Facebook (/slowsupply).

Me encanta y quiero especializarme en marketing y en gestión de empresas en la industria de la música. Futura Dj, quién sabe».