¿No os pasa a veces que sentís que os falta algo? Tenéis vuestro trabajo “nominalizado”, vuestro piso, vuestra tele, vuestras cervecitas el viernes por la noche… Pero aún así, hay una voz dentro de ti que te dice que, a pesar de tu acomodada rutina, hay algo que no encaja. ¿No os ha pasado nunca? A mí sí, hace cosa de un par de años. Mi sentimiento de vacío llegó a ser tal que no podía dormir por las noches, no disfrutaba de las pequeñas cosas, no le veía sentido a mi vida y me sentía perdida. Tras meses de incertidumbre, de no saber qué me pasaba, decidí dar un gran cambio a mi vida. Mi compañero y yo dejamos nuestros trabajos en la ciudad y nos fuimos a vivir a un pueblo de la Vall d’Albaida, donde no teníamos ni conocidos, ni empleo remunerado, ni nada.

¿Por qué lo hicimos? Pues muy sencillo, porque decidimos VIVIR. Decidimos apostar por lo que nos gusta, arriesgarnos a perder gran parte de nuestros ahorros por seguir un sueño. Pero, sobre todo, decidimos que debíamos llevar las riendas de nuestras vidas, que no podíamos quedarnos de brazos cruzados esperando encontrar el trabajo perfecto, porque eso nunca iba a ocurrir. Así que nos arremangamos y empezamos a construir nuestro futuro. Poquito a poco, con muchas horas de trabajo, con muchas dudas, porque esto de “emprender” no te lo enseñan en ningún sitio. Pero, ante todo, con gran ilusión y sintiendo que lo que hacemos nos llena.

Trabajar en el entorno rural no es fácil, y lo es menos cuando vienes de fuera, cuando no tienes ningún familiar que te ceda un trocito de tierra para empezar. ¡Ni siquiera habíamos cogido una azada en nuestra vida! Sin embargo, si te rodeas de la gente adecuada, si te dejas aconsejar y confías en ti mismo, en tus conocimientos (que todos tenemos, aunque a veces no lo creamos), vas viendo cómo tu camino se abre.

Nuestras vidas han cambiado mucho en este año que llevamos aquí: tenemos menos dinero, pero nos sobra felicidad. Mi vida ya no se compone de despertador, tráfico, oficina, supermercado y tele. Ahora tengo luz gracias al sol que me baña todos los días, sabor gracias a los frutos que recolecto de mi huerto, y sonido gracias a los animales que alborotan a mi alrededor. También cuento con el tacto de la tierra que trabajo con mis manos, y me llena el aroma de las plantas que me rodean. ¡Mi vida tiene sentido al fin!

No volvería hacia atrás por nada del mundo, y aunque el camino está siendo difícil y queda un largo trecho por recorrer, cuando uno ama y disfruta lo que hace no hay razón alguna para dejar de hacerlo.

 

Ana Lara
Ana Lara Martí – Josan Natur

Ingeniero agrónomo, máster en Agricultura Ecológica.

 

En Josan Natur cultivamos tu salud! Producimos plantas aromáticas, asesoramos en temas agronómicos, y sobretodo, luchamos por un medio ambiente más sostenible para todos.

Puedes contactarnos en josannatur@gmail.com o visitarnos en facebook.com/josannatur